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Algo tiene que pasar.



La Bendicion Familiar
escrito por Arturo Lopez   
LA BENDICION FAMILIAR


La práctica de bendecir a la familia es buena; es un don de Dios.  Además, de que al pronunciar esa bendición, somos los instrumentos que usa Dios; los vasos a través de los cuales El fluye. Y porque los dones de Dios son para compartirlos, estamos  ofreciéndole esta enseñanza.

    Por eso, compartimos esta enseñanza para ayudarle a aprender lo que necesita acerca de la bendición, y la forma de convertirla en parte de su vida.  Le sugiere las bendiciones que puede usar y le ofrece la comprensión de lo que bendecir a su familia puede significar para usted, cualquiera que haya sido su niñez, o cualquiera que sea la edad de sus hijos.  Nunca es demasiado tarde para bendecir y ser bendecido.
   

El Señor te bendiga y te guarde;
el Señor haga resplandecer
su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; el  Señor alce  sobre ti su rostro,
y te dé paz.


Números 6:24-26

  La bendición bíblica

    Cuando Dios lanzó a Abraham por la senda en la que cumpliría su destino,,lo envió desde la casa de sus padres hasta un territorio desconocido.  Sin duda, su emoción acerca del futuro iba mezclada con una considerable inquietud sobre lo que tenía por delante; la misma inquietud que sentimos la mayoría de nosotros cuando nos lanzamos solos a la vida por vez primera, dejando para siempre el hogar de nuestros padres.

    ¿Como preparó Dios a Abraham para los días que tenía por delante, y para animarlo en el camino?  Le proporcionó una bendición:


Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.
 Bendeciré a los que te bendigan, y al que te
maldiga, maldeciré.  Y en ti serán benditas todas  las familias de la tierra.

Génesis 12:2-3

Con estas palabras, el Señor le dio a Abraham una bendición de grandeza, le prometió más bendiciones en el futuro, y le dijo que lo haría bendición para los demás; en realidad, lo haría un canal de bendición para el mundo entero. 

Sin duda, en los años siguientes, cada vez que Abraham se enfrentaba a un reto,, estas palabras de Dios lo fortalecían y lo sostenían.
   
A lo largo  de toda la Biblia encontramos amplias evidencias de que el Dios de Abraham era un Dios de bendición. 

De hecho, las palabras bendecir y bendición aparecen en las Escrituras de alguna forma alrededor de setecientas veces

Al parecer Abraham, y con él un número incontable de personajes de la Biblia, necesitaban y recibían de buen grado la gracia, el poder y el aliento que se podían derramar en sus vidas por medio de la bendición de Dios.

    Ahora bien, ¿Qué es una bendición?  La palabra tiene diversos significados en los idiomas modernos, así  que veamos dos palabras antiguas de la Biblia para definir lo que quiere decir este término.

    La palabra hebrea usada en el Antiguo Testamento para hablar de bendición es beraká.  Para los hebreos de la antigüedad, un beraká era la transmisión o entrega del poder de la bondad y el favor de Dios, por lo general a través de la palabra hablada, y acompañada con frecuencia por el acto  de la imposición de manos. 

Para Abraham, el beraká era la declaración hablada de Dios sobre ese favor suyo que llevaría consigo el poder divino para convertirlo en una gran nación y capacitarlo para transmitir el favor y el poder divinos al mundo entero.   
   
Los hebreos creían que la palabra hablada tenía gran poder para el bien o para el mal.  La mayoría de los pueblos antiguos estaban convencidos, al igual que los hebreos, de que las palabras, una vez pronunciadas, toman vida propia.  O sea, que cuando se daba una palabra de bendición, el que la había dado no se podía echar atrás.  (Génesis 27:1-40)
   
Las bendiciones habladas, como las de Isaac, se las solían dar los padres a los hijos.  También se las daban las personas con autoridad a los que se hallaban bajo su autoridad, o los sacerdotes a la congregación.  En esas bendiciones siempre se incluía el nombre de Dios.


CUATRO TIPOS DE BENDICION

Hallamos en las Escrituras cuatro tipos de bendiciones.

1. Una bendición hablada por Dios a los seres humanos

Es una bendición dada por Dios, prometiendo su favor, como la bendición que pronunció sobre Abraham.


2. Una bendición hablada por los seres humanos a Dios

“Bendice, alma mía a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios” (Salmo 103.2). 


3. Una bendición hablada por Dios o por las personas sobre las cosas
    Deuteronomio 28 está lleno de este tipo de bendiciones.  La
    gente también bendecía las cosas como una manera de
    dedicarlas a Dios y pedirle su favor.  El ejemplo más común es
    pedir la bendición por los alimentos, una antigua costumbre
    judía que continúa en la comunidad cristiana. 
    (Mateo 14:19-21)

4. Una bendición hablada por una persona a otra
Esto se hacía en el nombre de Dios, quien es la fuente de toda bendición.  La bendición pronunciada por Isaac sobre Jacob es ejemplo de este tipo de bendición; la de Aarón sobre los israelitas es otro.


El significado más concreto de la palabra bendición es el acto intencional de pronunciar el favor y el poder de Dios sobre la vida de alguien, acompañándolos generalmente con un gesto, como la imposición de las manos sobre la persona. 
(Génesis 48:8- 49:28; Lucas 24:50; Marcos 10:16)


Cuando reconozcamos el poder de la palabra hablada para bien o para mal en nuestras conversaciones diarias, podremos aprender a usar ese poder intencionalmente para traer bendición sobre nuestros hijos.


Bendición de la familia


Muchos padres y madres se pueden identificar con las esperanzas y los temores, las convicciones y los interrogantes de los judíos, mientras luchan por criar a sus hijos de manera piadosa y por ayudarlas a prepararse para tener una vida adulta feliz y productiva.

Una de las escenas más conmovedoras en la vida de los judíos, presenta a la familia junto a la mesa para la cena del shabbat.  Cuando todos se han reunido, repiten las costumbres antiguas asociadas a esa cena.  La madre enciende las velas del shabbat, ora, y después se une a su esposo para cantarles a las hijas la “Oración del shabbat”, un sencillo canto de bendición que expresa sus anhelos:


Que el Señor las proteja y las defienda,
Que siempre las guarde de la vergüenza;
Que lleguen a estar en Yisroel (Israel),
nombre   resplandeciente.
Que sean como Rut y como Ester,
Que sean  merecedoras de alabanza;
Fortalécelas, oh Señor, y guárdalas de los caminos del extraño.
Que Dios las bendiga y les conceda larga vida,
Que el Señor haga realidad nuestra oración
del shabbat por ustedes.
Que Dios las haga buenas madres y esposas.
Que les envíe esposos que cuiden de ustedes.
Que el Señor las proteja y las defienda,
Que el Señor las guarde del dolor;
Favorécelas, Señor, con felicidad y paz,
Oh, escucha nuestra oración del
shabbat.      Amén.


¿Qué padre cristiano no oye en esas palabras el eco de los sentimientos más profundos de su corazón?  Y sin embargo, ¿Cuántos de nosotros tenemos un escenario acostumbrado donde expresarles a nuestros hijos esas palabras tan poderosas?
   
Las familias cristianas pueden adoptar la antigua tradición de la comunidad judía, en la cual los padres les dan a sus hijos una bendición con solo personalizar esta costumbre bíblica según las necesidades de su familia. 

Usted puede decir la bendición; la puede expresar a diario, semanalmente o en ocasiones especiales.  Puede escoger un texto bíblico para usar  crear su propia bendición, basada en las Escrituras. 

Cualquiera que sea la forma en que decida bendecir a sus hijos, la bendición familiar  -representada de manera tan hermosa en esta escena de la costumbre judía-  se puede convertir en una escena de la vida diaria en su hogar. Y va a confirmar a sus hijos en la piedad, al hablarles a sus vidas la gracia de su Padre celestial.

    Nuestra preocupación más importante como padres debe ser la misma que tiene Jesús con respecto a nosotros:


Debemos convertir en nuestra meta más alta el ayudar a nuestros hijos a conocer y amar a Dios con todo el corazón”



    ¿Cómo  hacemos esto?  Una de las formas más sencillas y poderosas de ayudar a nuestros hijos a conocer y amar a Dios es darles un encuentro diario y concreto con su poder  y favor, imponiéndoles manos y proclamando una bendición.

    El concepto de que un padre proclame una bendición sobre uno de sus hijos podrá parecer extraño, pero es bíblico.  Es una costumbre antigua y respetada que data de los tiempos de la Biblia. 



De hecho, al parecer, el uso de la bendición en una escena familiar es anterior a su uso en una escena pública; el sacerdote o funcionario que hablara bendiciones sobre  el pueblo de Israel solo estaría complementando la más básica de las bendiciones: la que el padre les daba a sus hijos.

    Aún aquellos que nunca han dado ni recibido este tipo de bendición, es probable que la hayan podido captar en diversos contextos, como las bendiciones en los cultos de la iglesia.
 (Génesis 27; 48.8-49.33; 14.18-20; Números 23.7-24.9)


COMO USAMOS LA BENDICION EN NUESTRO HOGAR

En tiempos bíblicos, se consideraba que habían ciertas personas dotadas de un autoridad especial para bendecir o para maldecir: sacerdotes, profetas y padres, por ejemplo.  Pero cualquiera puede dar una bendición; esto es especialmente importante que lo sepa usted al establecer hoy la bendición en su hogar.

 
  JESUS BENDECIA A LOS NIÑOS

Había un grupo de personas que estoy seguro que Jesús recibía de buen grado en cualquier momento:  los niños.  Con frecuencia, animaba a los adultos a aprender de los niños, diciéndoles que necesitamos ser como ellos para entrar en el reino de Dios (Mateo 18.1-6).  Y en una ocasión muy especial, permitió que nosotros conociéramos lo profundo que era su interés por los niños:

y tomándolos en los brazos poniendo las manos sobre ellos los bendecía   (Marcos 16.13-26)


Tomar a esos niños en sus brazos, ponerle las manos encima y bendecirlos no era una conducta extraña para Jesús ni para los que lo rodeaban. Solo estaba haciendo lo que un padre o un rabí judío había hecho.  Su acción era una lección para sus oyentes de entonces, y para nosotros de hoy, acerca de la importancia que tienen los niños, y la necesidad de comunicarles activamente a Dios como padre. 

Aunque Jesús es el Hijo de Dios, y su bendición era algo muy valioso, el mayor valor de esta bendición única de los hijos muy bien habría podido ser  el de enseñarles a los adultos que estaban observando como debían tratar a sus hijos. 

Para aquellos que siguieron su ejemplo, las bendiciones mas importantes que recibirían sus hijos serían las que recibirían después en su familia.

La bendición de nuestros hijos es tan vital en el mundo de hoy, como lo era en el tiempo de Jesús.  Con las tentaciones que hay en nuestra sociedad, y que los tratan de alcanzar en todos los sentidos, los niños necesitan un muro protector alrededor de ellos.  Y mientras más pronto comencemos a fortalecer ese muro, mas seguros estarán cuando vengan las tentaciones.

El muro que ellos necesitan, se lo proporciona nuestro amor.  Lo podemos ir reforzando, ladrillo a ladrillo, cada vez que los bendecimos. 


PARA QUE FUNCIONE

Ya hemos visto que la bendición es una práctica bíblica muy antigua que incontables padres han mantenido a través de todas las épocas como valiosas, e incluso indispensables. 

Sin embargo, en este punto puedo adelantarme a esta pregunta:

Pero, ¿funciona? 


LA SEGURIDAD DE LA BENDICION


(Testimonio)

    Durante un tiempo particular de mi vida, en el cual mi trabajo me hacia hacer viajes internacionales que duraban entres dos y cinco semanas, llamaba a casa para bendecir a mis hijos alrededor de una vez por semana.  En vísperas en uno de esos viajes, estaba arropando en la cama a Lisa, que entonces tenía 11 años, cuando ella me preguntó: “Papa, ¿Cuánto tiempo vas a estar fuera en este viaje?”. “Oh” le dije, “unas cuatro o cinco semanas”.  “No” insistió.  “¿cuantas noches vas a estar fuera, exactamente cuantas?   Yo fui a mi calendario para sacar la cuenta del número exacto de noches y volví a su cuarto.  “treinta y dos noches” le dije.  ¿por qué? “Bueno”, dijo Lisa pensativa: “entonces me tienes que dar treinta y dos bendiciones. Y ahora”.
   
Yo me reí, pensando en su petición, pero pensé: ¿Y por qué no?  Así que acepte hacerlo.  Sabiendo que aquello me tomaría un buen rato, me acosté junto a ella y le puse la mano en la cabeza.  Y seguí recitando toda la bendición de Números 6:24-26 que había hablado sobre ella durante años.

    Cuando terminé, Lisa me dijo: “Ya va una, papá. Te quedan treinta y una”.

    Algún tiempo después, cuando terminé la última (y Lisa las siguió contando todo el tiempo), ella chilló contenta: “Ya está bien, papá.  Ahora ya te puedes ir de viaje”.  Habría hecho mi trabajo.  Lisa se sentía segura.  Sabía que todo iba a ir bien, aunque su papá estuviera muy lejos de casa.  Por supuesto, el hecho de que yo dijera la bendición sobre ella treinta y dos veces no era más poderosa que hablársela una vez en fe.

    Sin embargo, mi bendición para cada noche representaba para ella la seguridad de mi dedicación a su bienestar.

   

Al pensar en la forma en que las actitudes positivas de los hijos hacia la bendición familiar indican lo mucho que significa en sus vidas, tal vez usted se esté preguntando si las palabras en sí que se digan significarán realmente algo para los niños, sobre todo los más pequeños.  Tal vez llegue a la conclusión de que a todo lo que ellos están reaccionando en realidad, es el hecho de que están recibiendo un instante de atención paterna no compartida.
   
Estoy de acuerdo en que un factor crítico en la capacidad de la bendición para hacerles ver el amor de Dios a los niños es la atención de sus padres, de la cual ellos tienen tanta necesidad. 

Sin embargo, hay muchos niños que también escuchan detenidamente lo que se dice.

    En nuestro mundo de alta tecnología, nos estamos condicionando cada vez más para esperar que todo se produzca de manera instantánea.  Pero yo me siento un poco escéptico con las técnicas que prometen cambios instantáneos en nuestros hijos.  Sin duda, el resultado de que bendigamos a nuestros hijos, o a cualquier otra persona, algunas veces son visibles de inmediato.  Sin embargo, por lo general, esos resultados aparecen mucho más tarde.  Y algunas veces, solo Dios es testigo de ellos.



LOS BENEFICIOS DE LA BENDICION

Uno de los beneficios que tiene el que bendigamos a nuestros hijos, es que se crea un elemento de apertura y sinceridad, tanto hacia nosotros como hacia Dios.

Nuestra mayor responsabilidad ante Dios como padres cristianos, es criar a nuestros hijos para que lo conozcan y lo amen con todo el corazón.  Al mismo tiempo, nuestra mayor responsabilidad hacia nuestros hijos es exhibir ante ellos el corazón de Dios.

De esta forma, la bendición de nuestros hijos se convierte en una forma de recordar a diario que hemos construido una relación con ellos, y una actitud dentro de ellos, que debe ser protegida, aun en aquellos momentos en que tenemos razones para estar enojados.

Podemos observar la sensación de seguridad y de interés que se produce obviamente al hablarle palabras de aliento a un niño día tras día, y reconocer que este aliento tiende a causar impacto para el bien en la vida del niño.  Pero bendecir a ese niño o niña parece llevar consigo mucho más.

Como reconocían ya los hebreos en la antigüedad, las palabras de bendición dichas en el nombre de Dios pueden transmitir el poder y el favor divinos.
Es probable que quienes las han pronunciado fielmente año tras año estén de acuerdo con todos en un punto: Bendecimos a los demás, porque es lo correcto.  Nos  basamos en los ejemplos de las Escrituras para decir que Dios recompensa a quienes bendicen, además de hacerlo con los que son bendecidos.


LA FORMA DE COMENZAR

    La parte más difícil de cualquier trabajo es comenzarlo. 

Comenzar a bendecir a nuestros hijos, es un poco parecido a reemplazar una bombilla.  En realidad, no es mucho trabajo a la hora de hacerlo; no se toma mucho tiempo, y los resultados son mejores de lo que creíamos.  Pero la realidad es que no hay una manera correcta o incorrecta de bendecir a nuestros hijos.  Una bendición, de la forma que sea, sigue siendo una bendición; algo bueno, poderoso y valioso. El único error que puede usted cometer es decidir que, por temor a hacer algo mal hecho, no va a hacer nada en absoluto.

Algunas de las preguntas más frecuentes en cuanto a comenzar.

1.    ¿Qué edades deben tener mis hijos cuando comience a darles la bendición familiar y cuando se la deje de dar?

La respuesta es sencilla.  ¿ A qué edad quiere usted que comiencen a recibir el beneficio de la bendición, y por cuánto tiempo quiere que continué?

Mientras más espere para comenzar, menos oportunidades va a tener de impartirles la gracia de Dios por medio de la bendición familiar.

Los hijos nunca son demasiado adultos para recibir una bendición.  Ellos necesitan el favor y el poder de Dios a lo largo de toda la vida.

2.    ¿Es el momento de acostarse el único momento del día para bendecir a los hijos?

Por supuesto que no.  Dios está despierto todo el tiempo, y siempre está listo para bendecir.  Puesto que en realidad es El quien bendice, cualquier momento es bueno.  Sin embargo, la estructura  y la constancia son importantes, sobre todo con los niños pequeños.  Así que piense bien en su día, y busque el mejor momento para su familia.

3.    ¿Se debe dar la bendición a diario?

Es evidente que la bendición diaria le dará más oportunidades de bendecir a sus hijos.

4.    ¿Cómo sé lo que debo decir?

Cuando estamos de acuerdo con la palabra de Dios, sabemos que estamos de acuerdo con su voluntad.

5.    ¿Tiene que ser siempre la misma bendición todo el tiempo?

La estructura y la constancia son importantes, sobre todo con los niños pequeños.  Hay un cierto valor en la repetición de las mismas palabras una y otra vez. 
Le da una sensación de estabilidad, de algo predecible, de seguridad. Pero si piensa que una forma nueva de bendición beneficiaría a sus hijos, ¿por qué no probar una diferente?  De hecho, la bendición no necesita tener forma fija. Como la oración, puede ser espontánea.

6.    ¿Quién debe dar la bendición en la familia?

Como cristianos, estamos llamados a bendecir y a ser de bendición.  Algunas familias prefieren que ambos padres den la bendición juntos.  En los hogares de un solo padre, debe ser el cabeza espiritual del hogar, ya sea un padre o una madre.

7.    ¿Reemplaza a la oración la bendición de los hijos?

De ninguna manera.

A continuación, unas pocas normas para cuando usted comience la práctica de bendecir a sus hijos:

1.    Antes de comenzar, explíqueles a aquellos hijos suyos que tengan edad suficiente para comprender, lo que usted tiene pensado hacer, y por qué lo considera importante.  

Los niños van a colaborar mucho más y apreciar lo que se hace, si comprenden por qué usted los quiere bendecir, y por qué es importante. Responda sus preguntas lo mejor que pueda.

2.    Póngale la mano o las manos en la cabeza a su hijo cuando lo bendiga.

También nuestro modelo en cuanto a este gesto nos viene de Jesús.  Y no en balde:  es un gesto con un gran significado espiritual  y un gran simbolismo.
   
La Biblia enseña que la “imposición de manos” era usada para consagrar a las personas al servicio de Dios, impartirles el Espíritu Santo, y orar por los enfermos para que se sanaran.

3.    Enséñeles a  sus hijos a hablarse bendiciones a ellos mismos en los días en que a usted se le olvide, o no les pueda dar la bendición por  algún motivo.  Ayúdelos a comprender que la bendición de Dios  sigue estando sobre ellos, y los protege.

    Sobre todo los niños más pequeños esperan ansiosos el consuelo y la seguridad de la bendición, y tal vez se sientan incómodos si no se les da, por razón que sea.

Si usted no tiene la costumbre de bendecir a sus hijos con palabras amables que salgan de un corazón agradecido, comience ahora. Comience hoy mismo a hablar bien de ellos, y a elogiarlos.

 Deséeles lo mejor a sus hijos, y tome la iniciativa. 

Comprométase activamente a bendecir a su familia todos los días, y así le estará permitiendo a Dios que haga lo que a El le corresponde.


NO SE PUEDE ASSERRAR EL ASSERIN

Tal vez usted se haya sentido un poco culpable, o con remordimientos porque no bendijo a sus hijos cuando eran pequeños, y ahora ya no están viviendo en su casa.  Quizá se sienta que ha “fracasado”, no solo en cuanto a bendecirlos, sino en cuanto a su papel de padre en general. O tal vez se sienta incluso un poco nostálgico con respecto a su propia niñez, y su relación con sus padres, porque sabe que cuando era niño no recibió bendición alguna de ellos.

    Si cualquiera de estas cosas es cierta en su caso, es posible que se haya  estado diciendo: “total, no vale la pena.  Y a es demasiado tarde.  Ahora ya no puedo hacer nada”.

    Eso no es totalmente cierto.  De hecho, puede hacer mucho, incluso ahora.  Esa es la razón por la que me gusta más. 

Hay quienes dicen: “No se puede aserrar el aserrín”. Tal vez no, pero se puede hacer muchas cosas con él.

FABRIQUE ASERRIN PRENSADO CON SU PASADO

    Durante años, los aserraderos tenían pocos usos para el aserrín que se iba acumulando cuando cortaban los troncos. La mayoría se desperdiciaba.

    Entonces, los investigadores descubrieron que si mezclaban el aserrín con resina y lo comprimían podían hacer un producto que era más fuerte y menos costoso que el original.  Así nació el aserrín prensado. Como consecuencia, en la actualidad el aserrín tiene hoy un gran número de usos en todos los tipos de construcción.

    Hay un invento parecido que rescata los pedazos de cuero que no sirven.  ¿Sabía que se usan por lo menos cincuenta materiales diferentes en las tapas de las Biblias?  Cubrimos la palabra con piel de cerdo, piel de oveja, piel de vaca, piel de ternero, durabond, cueroflex, skivertex y kivar; chevo, croupon, rexina y roncote, solo por mencionar algunos.  Pero con mucho, la más   popular de todas las encuadernaciones de lujo para las Biblias es la llamada “piel unida”.

    Este material se fabrica con todos los pedazos sobrantes de la piel genuina que se usa en la encuadernación de otras Biblias; se reprocesan los pedazos y se mezclan con unas resinas especiales.  El resultado es un nuevo material muy versátil que tiene todas las cualidades de la piel original, pero cuesta menos.

    Cuando usted piense sobre su pasado como hijo o como padre, piense en el aserrín prensado, o en la piel unida.  ¿Se le ha ocurridote qué manera podría hacer algo nuevo con lo que ha quedado?

    Tal vez le parezca que la oportunidad de que sus padres lo bendigan, o de bendecir a sus hijos, ya ha pasado, y que no puede hacer nada por volver atrás para cambiarlo todo.

Cuando era adolescente, tal vez haya sido un hijo modelo, o tal vez haya sido un rebelde que les haya sacado canas a sus padres. 


Como padre, es posible que haya usado el tiempo en que sus hijos eran pequeños para moldear sus caracteres y sus valores, o tal vez haya echado todo a perder.

Quizá haya pasado sin mayores problemas por su niñez  o su paternidad, bienaventurado y sin darse cuenta de que todo eso habría podido ser distinto, tan feliz como una almeja en marea alta, solo por haber sobrevivido.

    En un sentido, lo cierto es que eso en realidad ya no importa. Ya está hecho.  Usted ya creció, y no vive en casa de sus padres.   O sus hijos ya han crecido, y se hallan fuera de su hogar.  No se puede cambiar el pasado, pero sí se pueden cambiar los efectos que sigue produciendo lo sucedido.  No se puede aserrar el aserrín, pero sí se puede hacer algo de gran valor y utilidad con él.

    Hacen falta tres cosas para crear algo nuevo con los restos de lo viejo:

1.    Estar conscientes del valor que tienen los restos de lo viejo, cualquiera que sea su estado.

2.    una resina que una el material.


3.    una visión creativa sobre lo que pueden llegar a ser estos restos, tanto si lo que se crea nuevo es aserrín prensado, piel unida, una obra de arte, o una nueva relación con nuestros padres o nuestros hijos.


Cualquiera que haya sido su relación pasado con sus padres o sus hijos, hoy usted puede hacer borrón y cuenta nueva. Aunque haya habido abuso, descuido, hipocresía, o cualquiera otra forma destructora de conducta, esas cosas son hoy aserrín, y de usted depende lo que va a hacer con ese aserrín.


NUNCA ES DEMASIADO TARDE

    Nunca es demasiado tarde para buscar la bendición de sus padres, o para darles su bendición a sus hijos adultos.  Si nunca antes les ha pedido su bendición a sus padres, o nunca les ha dado la suya a sus propios hijos, comience hoy.

LA BENDICION COMO FORMA DE VIDA

    Cuando leemos las numerosas historias sobre David que hay en la Biblia, leemos sobre un hombre que parece haber estado bendiciendo continuamente a Dios, a su familia y al pueblo.  Es evidente que su hijo Salomón se sentía impresionado con su ejemplo porque siguió el modelo dejado por él.  (1 Reyes 8.12-15)


LA AMPLIACION DEL CIRCULO DE INFLENCIA

    Las bendiciones familiares pronunciadas de manera acostumbrada sobre los hijos solo son el centro de un círculo de influencia que se puede ampliar para incluir nuestras interacciones en todo tipo de relaciones. 

Comenzar este proceso nos puede parecer un desalentador reto.  Pero lo hermoso de todo es que el cambio comienza con la primera bendición.  Un solo punto de dedicación a establecer un hábito que solo toma unos minutos, proporciona toda una vida de beneficios.]

    Cuando comenzamos por aprender a ser fieles en las cosas pequeñas, podemos  seguir adelante y llegar a ser fieles en las mayores (Mateo 25.21).  La bendición de nuestros hijos y de otras personas que nos rodean es como tantas otras disciplinas de la vida cristiana.

    Tal vez haya algunas cosas de la Bendición familiar que le parezcan ciertas, mientras otros puntos no se relacionan para nada con su experiencia.  Así es como debe ser.  Es como cuando vamos pasando ante una mesa sueca:  Lo más probable es que todo sepa bien, pero no todo lo va a atraer al mismo tiempo. 

Así que tome aquello de lo que se puede beneficiar ahora, y comience a ponerlo en práctica en su vida.

    Comience con la parte que le parezca más importante para usted.  Tal vez necesite una restauración con los padres que nunca lo bendijeron.  Tal vez su preocupación es que lo perdonen unos hijos que ya crecieron y ser marcharon de la casa. 

O tal vez Dios le esté insistiendo en que hable bien de los demás.  Lo que sea, comience allí.

    No es importante que lo comprenda todo antes de hacer algo.  Comience a aplicar los principios de la bendición allí donde está.  Aplique lo  que sí comprenda, y cometa algunos errores mientras camina, en lugar de esperar a que todo esté claro.  Con el tiempo se aclarará todo.

    Comience hoy mismo a bendecir. 

La bendición lleva consigo una rica recompensa que se comienza a acumular de inmediato.

    Tal vez la mayor recompensa de la bendición es la herencia que nos permite dejarles a nuestros hijos; una mejor herencia que la que nuestros padres nos dejaron a nosotros.


COMIENCE A PRACTICAR LA BENDICION FAMILIAR

1.    Este es el momento de comenzar a bendecir a sus hijos.  Nunca es demasiado temprano para que comiencen a recibir los beneficios de esas bendiciones.  Aprovéchese por completo de todo el tiempo que tiene:  comience hoy mismo.

2.    Busque siempre el mismo momento para bendecir a su familia.  No hay momentos ni frecuencias correctos o incorrectos; ore y pregúntele a Dios qué es lo mejor para su familia.


3.    Busque la sabiduría de Dios en cuanto a cuál bendición bíblica, o inspirada en las Escrituras, es la correcta para su familia, y comience a usarla.  Recuerde que todas las bendiciones no tienen que ser iguales siempre.


4.    Explíqueles a sus hijos lo que es una bendición, y por qué usted la está pronunciando sobre ellos.  Recuerde:  use un contacto significativo cuando los bendiga (un abrazo, la mano en un hombro, etc.)

5.    Complete la bendición con una oración por sus hijos, y espere ver unos resultados asombrosos.


6.    Comparta con otras personas las recompensas de la bendición.  Explíqueles a tíos, tías, abuelos y amigos lo que está haciendo, y anímelos a practicar la bendición en su propia vida.

7.    Dígale a su pastor lo que está haciendo, y pídale que ore por usted cuando esté comenzando.


8.    Busque oportunidades para bendecir a otras personas (vecinos, compañeros de trabajo, amigos, etc.)  Adopte un estilo de vida de bendición.

9.    Comparta de qué manera La bendición familiar  ha transformado su vida.    
        

 


 

 
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